jueves, 16 de agosto de 2012

Fragmento eliminado de Retrum 2

ATENCIÓN!!

DOS COSAS

1- NO RECOMENDADO A MENORES DE 16

2-SPOILERS SI NO HABEIS LEIDO RETRUM 2

Bueno pues ahora si que si.
Os dejo con el FRAGMENTO ELIMINADO DE RETRUM 2
Para que os situeis, tiene lugar en capítulo de Retrum 2 en que Christian visita a Alexia en Sant Cugat y ella le ofrece una cena romántica… a su manera. 
*La parte eliminada comienza en el color morado.



La encontré ya sentada a la mesa con un elegante y vaporoso vestido de noche. Era negro y ajustado, pero parecía muy antiguo, como si hubiera pertenecido a una diva de un siglo atrás. Sólo el pintalabios morado sobre el maquillaje blanco rompía aquella estampa retro. Incluso se había recogido el pelo en un moño vertical y llevaba zapatos de tacón.

         —Era de mi bisabuela. Mi madre ya no quiere llevarlo, así que lo he heredado. Es la primera vez que me lo pongo.
         —Te queda espectacular —dije mientras me sentaba a la mesa—. Por cierto, no he traído nada para la cena.
         Alexia llenó las copas de vino y esbozó una sonrisa enigmática por toda respuesta. Intrigado, destapé uno de los boles, que contenía una salsa de color claro. Mojé la punta del dedo en ella y me pareció que era de almendras. Levanté la tapa de los otros recipientes, que contenían cuatro salsas distintas.
         —¿Es para acompañar pescado o carne? —pregunté.
         —Carne.
         —Pues la verdad es que tengo hambre. No he comido nada desde el desayuno. ¿Tienes la carne en el horno?
         —Espera un momento —me pidió inundándome con sus ojos—. Antes necesito que me digas que sí a algo que deberíamos hacer mañana.
         —A las nueve tengo que estar en el instituto. Aparte de eso, cualquier deseo tuyo tendrá un sí por mi parte.
         —¿Cualquier cosa que te pida? ¿Aunque sea peligrosa?
         Asentí con la cabeza, ya menos seguro.
         —Entonces podemos empezar la cena —dijo destapando nuevamente los cinco boles de salsa.
         —¿Y dónde está la carne?
         Alexia se levantó de la mesa y fingió que sufría un mareo para tenderse en el suelo de madera con el vestido de noche. Luego dijo:
—Nosotros somos la carne.
El sonido etéreo de la última canción de Beach House me llevó a planear lentamente sobre el cuerpo desmayado de Alexia, que yacía con la cabeza ladeada como una dama victoriana bajo los efectos del opio.
A horcajadas sobre ella, observé que sonreía maliciosamente con los ojos cerrados, a la espera de que sucediera algo.
—¿De verdad quieres que te unte con una de esas salsas?
—Siempre que antes me quites el vestido —asintió divertida—. Sería una lástima echarlo a perder por una noche de pasión.
Antes de hacer lo que me pedía, tuve mis dudas de si sería capaz de quitarle aquel vestido que le levantaba los pechos de manera insultante.
Alexia adivinó el motivo de mi tardanza y se dio la vuelta para ofrecerme el encordado del corsé del vestido. Mis torpes dedos tuvieron que luchar un rato con aquel entramado que ceñía su espalda.
Finalmente di con la cuerda clave y el armatoste de gomas se aflojó, lo que me permitió deslizar su vestido hasta la cadera. Le desabroché el sujetador para liberar toda la espalda de cualquier tejido que no fuera la piel.
Acto seguido, me levanté para tomar de la mesa una salsa roja y oscura como la sangre. Sentado sobre sus nalgas aún protegidas por la seda, unté dos dedos en la salsa y dibujé en su espalda un corazón.
—Eres un cursi —dijo Alexia al advertir la forma por el tacto—. Quítame eso inmediatamente.
Obediente, mi lengua recorrió sin prisa el trazo del corazón hasta dejar su espalda limpia y húmeda. Mientras Alexia se retorcía levemente, acabé de bajarle el vestido por las piernas hasta dejarla sólo con las braguitas de algodón negro. Le quité también éstas antes de ejecutar mi segunda figura, ya totalmente desnuda.
Volví a sumergir mis dedos en el rojo y tracé una gran línea viscosa desde el cuello de ella hasta más abajo de las caderas. Acabé de formar la gran cruz con una franja horizontal bajo los omoplatos.
—Eso ya me gusta más —suspiró Alexia mientras se daba la vuelta la vuelta.
Volví a sumergir los dedos en la salsa para proseguir la horizontal sobre sus pezones, que se tensaron al tacto con aquella viscosidad.
Mis labios aterrizaron sobre el pecho izquierdo justo cuando la mano de ella se introducía, como una culebra, bajo mis pantalones. Una descarga eléctrica me sacudió de arriba abajo al sentir la presión de sus dedos sobre mi miembro.
—Voy a necesitar toda la salsa que queda para cubrir eso —bromeó Alexia.

La última frase ha sido mortal eh xD
Cien por cien Alexia.

¿Que os ha parecido este fragmento que Francesc ha compartido con todos los pálidos?
Una lástima que no se publicara en la novela... 

En fin, nos vemos la semana que viene queridos.

Besos pálidos.
Nitra

6 comentarios:

  1. OMGG... esa escena tendría que haberse mantenido... xD

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  2. xD Nitra... xDDD y te escapaste para no hablar de todo, ¿¿¿verdad???
    Lo sabía xDD Pues ha estado ejem... xDDD tan Alexia... xD

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  3. Menudo capítulo más ardiente, me ha gustado mucho. Y la última frase es la guinda del pastel!!:-P
    Hubiera sido una pasada que apareciese en Retrum 2!!:-D

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  4. que privilegio que almenos podamos adentrarnos en su extraña pero amorosa relacion :D estuvo genial este fragmento.. :)saludos desde colombia

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  5. ¡Me alegro que os haya gustado, querido@s pálid@s!

    Y muchas gracias, Nitra, por presentarlo tan bien.

    Seguiremos introduciendo curiosidades y primicias en esta página.

    Abrazos oscuros bajo un sol de justicia

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  6. Me ha gustado mucho ese fragmento tan sensual. Se echaba de menos a esta parejita :)

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