jueves, 11 de octubre de 2012

Jueves de Retrum: Fanfic de Sora

Hola mis queridos pálidos! 
Ya estoy otra semana mas aquí (debería cambiar esta monótona presentación xD)
Hoy os traigo otro fanfic estupendo, pero tanto o mas extraño que el de la semana anterior jaja 
Personalmente me ha gustado mucho y no esperaba menos luego de semana y media teniendo a Sora en cada clase reptitiéndome que lo leyese de una ve jajaja

*La autora recomiendo leerlo con el playlist que menciona al final del relato ;)


Over the sky and far away

Su respuesta había llegado.
Las flores blancas que habíamos desperdigado por la lápida ahora formaban, todas juntas, un enorme corazón.
                     

Te encontraré en la siguiente vida, te lo prometo 
cuando podamos estar juntos, te lo prometo 
esperaré hasta entonces en el cielo, te lo prometo 
te lo prometo, te lo prometo

Estúpidos, hipócritas. ¿Es que no lo veis? Ahí solo hay un mensaje, y no es para esa zorrona de guantes de Gilda. Era solo para ti.
Christian. Mi Christian. Ese mensaje era solo para ti.

Caer como fantasma arrodillado en una nada es algo extraño. Nigra se dio cuenta en ello enseguida. La nada era como una enorme sala gris donde una máquina de humo de esas de los teatros ha reventado. Era tan grande, tan confusa...
Nigra estaba todavía sola. Nadie había logrado verla en su llorosa no muerte, al ver que todo lo que había hecho (el rapto de Alexia, su muerte, el testamento) era solo y exclusivamente por y para la felicidad de él.
Christian...

Nigra gritó, y en el cielo de Londres se oyó un trueno y llovió como no había llovido en semanas. Parecía que su corazón muerto se quebrara en mil pedazos.
Si no fuera porque estaba muerta, convertida en un fantasma, había jurado que su corsé sangraba.
Tú...¡todo el cielo se ha enterado de tu grito, chica!
Nigra se dio la vuelta como un chihuahua temeroso de un enorme gran danés. Solo que no era un gran danés. Era un joven que vestía con una camiseta corriente de The Beatles, unos tejanos anchos y su cabello estaba despeinado y revuelto.
Cuánto se parecen...-pensó Nigra. Pero...él no es oscuro. El...
¿Julián?
¿Me conoces?
Soy...Alba. Compañera de clase de Christian cuando iba al instituto...
¿¡Alba?! No puede ser...tu eres esa criatura que tanto daño le hizo a mi hermano. La que lo hizo salir de Teià, la lider de todos esos satánicos que tanto daño les hicieron...-Había tanto odio en sus ojos...¿era de verdad aquel hermano tan bueno, aquel futuro santurrón que tanto había marcado a Chrsitian?
¿De qué me reprochas? Con tu muerte Christian...
Conoció quién era de verdad, al amor de su vida, a sus amigos. Tu no le hiciste ningún bien...
¡Me utilizó, Julián! Él se enrolló conmigo para calmar sus ganas de tía mientras su chica estaba supuestamente muerta...

Era una batalla de puñales verbales. Era como una enorme tormenta eléctrica y sus auras fantasmales resplandecían erizadas como gatos hechos con los rayos del mismo Zeus. Por continuar, tenían la eternidad  para lanzarse arañazos e insultos. Sin embargo, la eternidad es larga, y no era conveniente pasársela enzarzados. Julián agitó la cabeza, gruñó.
Vale, calma. Hagamos las paces o esto se volverá un infierno... ¿Sabes Alba? El tiempo en el cielo es eterno...
No te entiendo.
Pasa tan rápido aquí que no nos damos cuenta de lo que ha sucedido allí bajo. ¿Quieres verlo? Ver...qué fue de mi hermano, de Alexia. de Robert y de Lorena.
No sé si estoy...
Ha pasado tanto tiempo que seguro que te alegras de verles.
¡Pero si apenas ha...!
Shhh...escucha el latido, Alba. Cierra los ojos y déjate llevar. Voy a mostrarte lo que me ha entretenido este tiempo. Comienza el espectáculo.

"¡Damas y caballeros, 
sean bienvenidos sin piedad! 
A Cirque De Morgue 
¡Y qué espectáculo les tenemos a ustedes esta noche!"

A los ojos de Alba les llegó una luz extraña y muy brillante. La luz de la vida vista a través de su propio espíritu. En ella, observó, como en una película antigua, cómo los años habían hecho profunda mella en Christian. Ahora gozaba de unos veinticinco años, había crecido y se había vuelto ligeramente más musculoso. Parecía un pirata, con el cabello largo cogido en una coleta y una ligera barba.
Parece...
¿Un pirata? Si ¿verdad? Es la versión pálida de Jack Sparrow...Es lo que tiene vivir en una embarcación...-dijo Julián con cierta sorna.
Reía. Era una risa estridente. Feliz. Christian había conseguido mantener solo la justa oscuridad en su alma.
Es...feliz.
Eso parece...
Reía sentado sobre las barandillas del Puente de Londres, que conectaba el Eye of London y el parlamento. Era una mañana común en Londres, fresca y neblinosa.
Parece una especie de leche muy clara...
Vichyssoise, más bien-rió Julián
La muerte te ha vuelto todo un irónico...
Y espero que te alegre la cara, ahora que sufrir por amor te ha quedado fueras de tu alcance, querida...
Me conoces desde hace muy poco...
¿Viendo a Chris te parece poco? Ya te conozco desde hace siete años...
Lo dicho, espero que haya algún club de cómicos. Oh...mierda.
¡Oh! ¡Es Alexia!-Exclamó Julián con la alegría de un niño en la mañana de Reyes.

Caminaba resuelta y alegre, con un niño de cinco años de la mano y vestía con unos vaqueros negros muy desgastados y una camiseta de mangas muy ajustadas, con un cuello de capa y un felino amenazante en la parte delantera de la prenda. Por encima de los pitillos llevaba unas botas negras, muy altas.
Y se cree que va a estar más bella con esas botas-gruñó Alba mientras escuchaba reírse a Julián.
Allí, en la tierra, los ya crecidos Alexia y Chris compartían un tierno beso mientras el niño miraba hacia otro lado asqueado, con un osito disfrazado de Beefeater, tan grande que el pequeño no podía levantarlo, de la mano.
-¿Qué te ha comprado mamá, Sid?
-¡Un osito, papá!
-Es uno de esos ositos para turistas, Christian. Pero lo ha visto y ha sido puro amor...
Christian se arrodilló y tendió las manos al pequeño.-¿Me dejas verlo?
El niño, igual de moreno que sus padres y con una camisetas talla pequeña de The Ramones (que le quedaba grande y hacía retroceder a las ancianas que no comprendían cómo un niño de dos años no iba con preciosa ropa de tienda expresamente infantil) le enseñó aquel oso a su padre, que lo tomó en sus manos y lo alzó al cielo.
Mira a Rafiki-gruñó Alba con cierta envidia.
Ese niño debía de ser castaño, ¿me equivoco?
Ella hizo un puchero, pero siguió mirando.
-¡Es una pasada, Siddy! Cuando volvamos a casa lo colocaremos en tu cama.
Que ternura de familia...¿verdad?
Alba más parecía un estómago hambriento. La felicidad de Chris y Alexia era algo que nunca acabaría por aceptar. Ella era la que debía de llevar a Sid de la mano, la que le debía haber comprado el osito beefeater.
Parecen...muy felices- Susurró con rabia.
Más que parecerlo...lo rebosan, Alba.
¿Puedes cerrar ya la imagen? No me gusta nada ver...a Alexia feliz con mi Christian.
Solo un poco más. Quiero ver qué ha sido de ellos. A qué se dedican.
No quiero verlo. No sé si te habrás dado cuenta, pero me molesta mucho.
Lo que desees.

Mi Señor, para ti, déjame convertirme
en lo que mi niño piensa que soy
Mi propio cielo he creado aquí
déjame huir

Julián prosiguió viendo, mientras Alba se calmaba leyendo el único libro que se había llevado al Mas Allá (una antología de cuentos de Edgar Allan Poe), la vida años más tarde de Christian y Alexia.
Descubrió que el pequeño Sid era uno de los más aventajados en clase cuando se trataba de leer cuentos en voz alta, y se echó a reir cuando escuchó decir a su maestra que su cuento preferido era El Barril de Amontillado[1]
¿Cómo pueden leerle eso a un niño de cinco años?
La cara de aquella profesora (una Mary Poppins entrada en años, un cruce entre la dueña de Piolín y la Sor María de Sonrisas y Lágrimas) era verdaderamente una mueca entre la sorpresa, el terror, la fascinación (un niño de cinco años que ya había leído a Allan Poe, mientras a los otros Cenicienta se les hacía cuesta arriba), la risa y la perplejidad.
Por otro lado, Christian se había unido como teclista a un grupo de metal sinfónico llamado Fallen Angels, siendo reconocidos en Inglaterra y Escocia como un grupo que valía la pena escuchar. Sus giras no eran numerosas, pero tocaban a menudo en locales del Soho y Camden que solían estar llenos.
Alexia trabajaba como figurinista en un teatro especializado en musicales, en los que a veces actuaba con un rol de secundaria.
Una vida completa y bella...-susurró Julián feliz de saber que su hermano y su cuñada se habían desenvuelto tan sumamente bien en aquella ciudad que los trató tan mal en su adolescencia.-¡Alba! Voy a cambiar ya la vista, ¿quieres conocer qué fue del resto? Robert, Lorena, Birdy...
¿Quién es...?
¿Birdy? No te hagas la sueca. Tus íscubos la mandaron de patitas al hospital.
Era esa chica que iba con Chris a punto de mudarse a Londres ¿no?
Esa misma...esto...
¿Qué?
No...puedo verla.
¿Por qué?
No se... apenas alcanzo a ver un retazo de algo similar a un desierto y una gasolinera abandonada. Pero nada más. Además parece igual de joven.
¿No ronda ya la treintena?
¡Exagerada! No...¿un mercadillo? ¿Qué es eso?- Se dijo viendo como las difusas imágenes, como si fueran grabadas en una desgastada película de súper 8, se alternaban con un sótano caótico, un joven con el flequillo de lado, una muchacha con pantalones rojos con la que hablaba y poco más.
Es...confuso.-Se dijo Julián para sí mismo.- Es como si...fuera un cuadro inacabado.
Démosle tiempo entonces. Quiero ver qué les sucedió a los otros dos...

Eva vuela lejos 
Los sueños de un mundo lejano 
En este cruel juego de niños 
No hay amigos que digan su nombre 
Eva navega lejos

Julián observó con una sonrisa tranquila, a través de aquel espejo que le mostraba el veloz mundo de los vivos, un lugar alejado de  la oscura Londres. En la inmensa Barcelona, una joven, sentada en un mágico bar, escribía unos versos que ilustraba con dibujos tristes, pero de belleza increíble. Parecía haber nacido y vivido siempre en aquel bar oscuro, rodeada de setas de cartón y hadas inmóviles. Su cabello, corto y de un evidente antinatural azul, parecía recién salido de algún cuento de Grimm, mientras que su conjunto, de color verde esmeralda y negro, con un corsé y guantes de puntilla de rosas negras le daba el aire de princesa o algo similar. Una princesa que había sido arrancada de algún mundo desconocido y muy lejano.
-Una vez había el sueño de un niño
Una noche el reloj tocó las doce 
La ventana se abrió de par en par 
Una vez había el corazón de un niño 
El año que aprendí a volar 
Y di un paso afuera 

Y unos brazos se enroscaron en su cintura con suavidad mientras unos mechones violeta, como los labios de la muchacha, caían por su hombro.
-¿Cuántas veces te he dicho que Dark Chest of Wonders no me gusta?
-Yo pensaba que si, qué lástima.
-Es...demasiado épico.
-Y tu eres algo similar entre Gabrielle de Lioncurt[2] y Favole[3] ¿no?
-Estás demasiado influenciado...
-Me gustan las historias de fantasía si tienen algo de morbo...
Julián se rió para sí. Por muy juntos que aquellos dos extraños seres, antes melancólicos, estuvieran, los ya comunes roces entre ellos los hacían parecer una pareja de duración breve. Craso error, pues llevaban juntos un mínimo de seis años, el problema es que ni ellos querían contarlo, ni Alba lo sabía (o simplemente prefería hacer mutis por el foro) ni él se había parado a contarlos.

Julián suspiró. Al ver a Alba, sumida en su libro, se acercó poniéndole una mano en el hombro.
Ya he acabado, querida. Te has perdido...
¿Lo mejor? Lo mejor lo he visto antes de que el pequeño Sid y su osito aparecieran en escena.
¿Todavía estás enfadada?
No. Estoy simplemente celosa y triste. Pero sobre todo, rabiosa y muerta de asco.
¿Tal vez avergonzada? Te recuerdo que le perdonaste a Alexia la vida, les libraste de todas las culpas, te suicidaste para que fueran felices y les escribiste un mensaje confuso que creyeron una aprobación de su amor.
Tal vez-agachó la mirada y una lágrima roja se derramó por sus ojos.
Qué extraño...¿por qué lloras sangre?
¿No lo entiendes? Mi alma está rota, Julián. Rota e imposible de reparar. Haría falta un milagro...
¿Qué repararía tu alma rota, Nigra?
Solo una persona...
Julián sonrió.


Christian despidió a Sid y a Alexia en su casa. Tenía que acudir a ensayar y se acercó al Soho.
Allí, un local decorado con viejos posters desgastados de los Guns N' Roses y de Sonata Artica le aguardaba con la mitad del grupo aún por llegar. En un viejo tocadiscos, sonaba una canción. La reconoció al momento.


So, so you think you can tell Heaven from Hell,
blue skies from pain.
Can you tell a green field from a cold steel rail?
A smile from a veil?
Do you think you can tell?
And did they get you to trade your heroes for ghosts? 
Hot ashes for trees?
Hot air for a cool breeze?
Cold comfort for change?



And did you exchange a walk on part in the war for a lead role in a cage?
How I wish, how I wish you were here.
We're just two lost souls swimming in a fish bowl,
year after year,
Running over the same old ground. 
What have you found? The same old fears.
Wish you were here.

-¡Mierda!- Gritó uno de los chicos, el guitarrista, un joven con una larga e irreal media melena plateada y media rapada con un tinte de color granate- A este trasto se le va la pinza demasiado. ¿Quién fue al que se le ocurrió poner esto?
-A mi- respondió Christian- ¿Tienes algo en contra de los vinilos? Yo los encuentro maravillosos.
-Que estábamos oyendo The Trial...¡The Wall! ¿No lo ves? -Le dio un manotazo al vinilo y este dio un salto repentino.- Está roto.
-¡No pagues tus cuernos con el vinilo, Tony!
-¡No los pago! Pero aquí pasa algo...

¿Qué se supone que haces?
Pinchar Wish you were here en el vinilo de Christian...
Y claro, lo primero que se piensa es ¡Oh, mi hermano me manda una señal! ¡Anda ya!
Julián se rió con ligera tristeza. Alba tenía razón. Pero, por otro lado, quería ayudarla.
A la mierda las normas del cielo...-Gruñó mientras introducía en el Espejo su mano y acariciaba el cabello de Christian.

¿No te acuerdas, hermanito? Recuerda aquella noche fatal. Aquel desespero y aquella luz que volvió a invadir tu vida. No te pido nada más que sepas que ella solo quería amarte. No que renuncies a tu vida, ni a Alexia ni al pequeño Sid. Solo...un pequeño bis. ¿Ya habéis decidido una dedicatoria para el concierto?


Una semana más tarde, con una invitación y un vuelo de bajo coste, los pálidos volvían a reunirse años después. Bajo la absorta y alucinada mirada del pequeño Sid, Robert, Lorena, Christian (con sus alas violeta expresamente encargadas para los conciertos) y Alexia se fundían en un abrazo como no recordaban desde hacía mucho tiempo.
-¿Alguna canción especial este concierto?
-Sí, es una sorpresa. Una dedicatoria para Julián. No tratéis de adivinarla porque no os la pienso decir.
-Seguro que será preciosa.-Susurró Alexia.
-Los Fallen Angels solo hacemos canciones hermosas, princesa.

Aquella noche, solo unos pocos segundos más tarde (apenas un minuto desde que Alba y Julián comenzaran a espiar a los vivos), los Fallen Angels estallaron con la potente batería y los violines pregrabados que vibraban bajo los dedos decididos de Christian sobre el teclado.
En el momento de más intensidad del concierto, entonces, se apagaron las luces, y dos hombres con sombrero y traje negro se daban la mano en un proyector al fondo.

-Y bueno-dijo el cantante, con aspecto de vampiro recién convertido, con los ojos enrojecidos y la mirada muy atenta ante cualquier víctima de la que alimentarse-, esta noche tenemos una dedicatoria muy especial. La pidió nuestro teclista, Chris, para dos personas que se fueron muy lejos, a otros mundos, pero que aún nos ven y, según dice, pueden tendernos la mano. Para todos vosotros y para ellos... Wish you where here.

Y allá, lejos, mientras la guitarra del neurótico Tony Brown comenzaba a sonar suavemente, Alba volvió a llorar. Nadie sabe qué le sucedió, pues esto Julián no me lo quiso contar.
Tal vez Alba dejó aquella oscuridad y cual ángel caído sintió crecer aquellas alas de ángel que tanto daño le habían hecho. Tal vez, simplemente la luz del Bien se la tragó y descansó para siempre en paz. Tal vez, únicamente se volvió blanca como la nieve, y dedicó aquella eternidad fugaz (en especial aquella noche, cuando los pálidos volvieron años después a Highgate para decirle, ajenos al rencor que ella les tenía a Chris y Alexia, que el concierto llevaba su nombre y el de Julián) a obsequiarle a Sid con su hermanamiento.
Como ya he dicho, las conjeturas no son pocas pero esta pálida tiene frio tras dormir en una tumba, y desea volver a meterse en una cama calentita, tras encontrarse con un muñeco de Guy Fawkes hecho de paja. A su lado, pintado con algo parecido a la tinta china, recuerdo, había escrito:

¿Ya estás tranquila? Esta es toda la historia, así que déjanos descansar en paz de una vez, querida nietecita...

Y eso he hecho.
Descansad en paz, pálidos.

Cassandra Breakheart, con cariño a sus abuelos Alexia y Christian
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DISCOGRAFÍA: (orden de aparición)

Promises (Megadeth)

Scaretale (Anette Olzon, Nightwish)

Kuolema tekee taiteilijan (Tarja Turunen, Nightwish)

Eva (Anette Olzon, Nightwish)

Dark Chest of Wonders (Tarja Turunen, Nightwish)

Wish you were Here (Pink Floyd)

The Trial (Pink Floyd) (Citado)



[1] Cuento de Edgar Allan Poe en el que un hombre es engañado y emparedado vivo
[2] Madre de Lestat (Lestat el vampiro, Anne Rice)
[3] Vampiro espectral protagonista de las novelas gráficas del mismo nombre, publicadas por Victoria Frances

2 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho este fanfic ;-))
    Un abrazo Nitra!!

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  2. Es el más gótico y bizarro de todos :)))

    ¡He alucinado, Sora!

    Abrazos pálidos

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