sábado, 3 de noviembre de 2012

Fanfic de última hora


Mea maxima culpa pálidos, con tanto lio, entre unas cosas y otras se me pasó subir este fanfic tan genial de Ana Nieto. Es especialmente particular, me ha llamado la atención ver a estos dos personajes juntos (es como echar una miradita a Oblivion 3 xD) 

Hasta el amanecer

Todavía faltaban un par de horas para el amanecer, la luna aún permanecía sobre el firmamento, custodiando las estrellas y las solitarias calles de la ciudad, a pesar de que no había ni un alma, o eso parecía.  
Nadie había reparado en la figura encapucha que se deslizaba entre las sombras, tan solo la delataba el sonido de sus botas al pisar sobre el húmedo suelo adoquinado. Su silueta revelaba sus formas femeninas y su largo cabello ondeaba al son del viento.                        La muchacha comenzó a pasear frente a la fachada del monasterio de Montserrat, de vez en cuando contemplaba la montaña, como si la proximidad de ésta la sobrecogiese.
Finalmente se tumbó sobre el suelo con la vista fija en el firmamento. Las estrellas parecían brillar más de lo normal, como si se hubiesen percatado de su presencio, o eso fue lo que ella pensó.
Hacía frío pero eso no parecía importarle, se quitó la capucha y su cabello se desparramó a ambos lados de su rostro. En sus labios se dibujó una melancólica sonrisa y de su boca salió una melodía de cristal.
Sun was hiding into the clouds
Black birds flew over the graveyard
I was feeling half dead inside
Without knowing you were half alive
Aquella lúgubre balada le recordaba a esa alma tan parecida a la suya, a un corazón cuyos latidos se acompasaban a los suyos. Pero tanto la canción como sus recuerdos se detuvieron de pronto al descubrir un rostro extraño detrás de un árbol, a poca distancia, observándola fijamente. Era una chica.
—Tienes una voz preciosa —dijo esbozando una amplia sonrisa.
Debería haberse sentido amenazada por su proximidad, pero había algo en aquella desconocida que le infundió tranquilidad.
—Gracias —musitó.
La muchacha se acercó a ella y la luna iluminó su cuerpo menudo. Tenía el cabello negro y corto, vestía una jersey blanco y unos pantalones rojos.
—Soy Ivonne —se presentó, ofreciéndole la mano.
—Alexia.
Ivonne se tumbó junto a ella y sonrió a las estrellas con familiaridad.
—¿A qué viene esa cara tan triste? —le preguntó Ivonne.
Alexia dio un respingo. ¿Tan evidente era? Habría jurado que se había esforzado por sonreír en todo momento.
—Es complicado…
—Estoy segura de que no lo es tanto —la cortó.
Alexia se encogió de hombros. Necesitaba desahogarse, pero contarle sus penas a una extraña no le parecía la mejor forma de hacerlo, aún así las palabras salieron solas de su boca.
—Mi pareja y yo hemos discutido.
Ivonne asintió y esperó a que continuase hablando.
—Es una tontería pero… a veces ni yo misma me entiendo —comenzó sin saber muy bien como seguir—. Siempre termino haciendo algo inesperado, algo fuera de lugar… tengo miedo de que algún día se canse y se aleje de mí.
—Somos estúpidos, hacemos que todo resulte complicado, pero no lo es. Tú le quieres, él te quiere. Lo demás carece de importancia —dijo con una misteriosa sonrisa en los labios—. Debes concentrarte en lo que importa de verdad, los buenos recuerdos. Los malos no, esos no son recuerdos, sino pesadillas que sirven para recordarte que el dolor puede estar muy cerca.
Alexia la escuchó embelesada, pues la chica de los pantalones rojos parecía poseer una sabiduría poco común para su edad, además de una huella de dolor en sus ojos.
—No es suyo el problema, sino mío. No sé si puedo confiar en mí misma, no quiero hacerle daño ­se lamentó.
—¿Cómo se llama tu galán?
—Christian.
—Pues vuelve con Christian y olvida lo que ha pasado. No le des vueltas, concéntrate en el futuro, en la persona que quieres ser. Deja de lamentarte por el pasado y lucha por el mañana, Alexia —le dijo—. Yo he cometido muchos errores y el mañana no será algo nuevo para mí, yo no puedo volver a empezar. Le he hecho mucho daño a una persona y por mucho que lo intenté, lo nuestro no podrá ser, pero no creo que a vosotros os aguarde un destino fatal.
Alexia se incorporó y asintió en silencio.
—¿Dónde está él ahora? —preguntó.
Ivonne sonrió.
—En Lanzarote.
—¿Y por qué no vas a buscarle? El destino no existe, eres tú quien decide.
La chica negó con la cabeza.
—Tú no lo entiendes… Le pondría en peligro.
Alexia la miró de hito en hito. ¿De dónde había salido Ivonne? ¿En qué clase de lío estaba metida? ¿A qué peligro se refería?
—Olvida lo que te he dicho —dijo incorporándose también—. Vamos a bailar.
—¿Bailar? ¿Ahora? —preguntó divertida.
Ivonne se encogió de hombros.
—Este es tan buen momento como otro cualquiera.

Love is the drug I'm thinking of
Oh oh can't you see
Love is the drug, got a hook in me
Oh oh catch that buzz
Love is the drug I'm thinking of
Oh oh can't you see
Love is the drug for me
En ese momento fue la voz de Ivonne la que rompió el silencio. No era tan potente como la de Alexia, sino más bien grave y dulce, pero consiguió estremecer el corazón de la otra muchacha.
Ambas se cogieron de las manos y comenzaron a bailar al tiempo que el viento jugaba con sus cabellos. Entre aquellas dos voces diferentes pero en el fondo iguales, desaparecieron las preocupaciones, el miedo y los arrepentimientos.
Aquella danza improvisada duró hasta el amanecer, momento en el que las dos cayeron rendidas. Se quedaron dormidas, con la espalda apoyada sobre el tronco de un árbol.
Cuando Alexia despertó el sol ya había salido hacía horas y unos gatos escuálidos la observaban atentamente, decidiendo si ella era una amenaza o no. Se giró para despertar a su compañera, pero descubrió que ella ya no estaba. En su lugar tan solo había un papel con una letra:
Ø
Por más que la miró fue incapaz de entender su significado, pero algo le decía que había sido su extraña amiga quien la había dejado allí para ella.
Con una sonrisa se guardó el papel en el bolsillo y se incorporó. Los gatos huyeron despavoridos, dejándola a solas con la montaña. En ese momento su teléfono móvil comenzó a sonar, era Christian. Alexia descolgó y se alejó del monasterio, segura de que aquella no sería la última vez que vería a Ivonne.

2 comentarios:

  1. Un gran fanfic el de mi Anita. Incluso me atrevería a decir que muestra el futuro xD

    Quien sabe si se llegarán a conocer estas dos chicas especiales en Oblivion 3...;-))

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  2. Para saber eso todavía queda bastante ;)
    Pero en mi cabeza yo recreo ese encuentro, quien sabe si ocurrirá realmente :)

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